Fiebre veraniega

Y no me refiero a que tenga ganas de irme a la playa (que no las tengo, los que me conocen saben de mi aversión al agua y lo que es peor, a la arena que se mete por todas partes), sino que llevo todo el día con una ligera subida de temperatura corporal, y no provocada por pensar o practicar sexo. No, después de 5 días de entrar a las once y media a currar y salir a las diez de la noche mi cuerpo ha decidido que la mejor manera de pasar un sábado libre tras tan agotadora rutina semanal era ponerse enfermo. Ligeramente eso sí, por suerte no he estado sudando la gota gorda tumbada en la cama, pero ha sido lo justo para echar el día a perder, un poco de fiebre y dolor de cabeza y garganta. Pensaba hacer mil cosas, poner lavadoras, fregar platos que se acumulan en la pila, imprimir algunas cosas de los exámenes que se avecinan en septiembre y quedar con algún humano a fin de relacionarme con alguien más que con mi gata. El viernes llegué tan cansada después de tan brutal semana que cené (un sabroso sandwich de queso brie fundido con rodajitas de espetec y aderezado con orégano, pura delicia) y me acosté pensando que al día siguiente tendría horas y horas por delante de cualquier cosa productiva menos currar. He dormido 10 horas y me he pasado la mañana leyendo blogs lo que me ha provocado un intenso dolor de cabeza. He ido a la cocina dispuesta a fregar los platos y para mi sorpresa me he encontrado con algo que en su día fue una scotch brite, pero que ahora no serviría ni para entretener a mi gata... Ya no queda nada que destrozar...

Mi madre, que tiene repuestos de todo aquello consumible (es decir, no tiene una cama de repuesto por si un día se rompe, pero de todo lo demás sí, previsora que es ella) no tenía repuesto de estropajo, y yo no estaba dispuesta a dejarme los brazos intentando rascar comida reseca de los platos con aquella cosa parecida a una esponja de lufa. Hoy es fiesta (no sé si sólo en la CAM o en toda España, por lo que a mi respecta me importa un pimiento, sólo sé que no tenía que trabajar, punto) y mañana domingo y de agosto, por lo que encontrar un estropajo este fin de semana significa tener que recurrir a establecimientos 24h que te asaltan navaja en mano para quedarse con uno de tus riñones. Como habéis adivinado los platos sucios ahí siguen, creando vida.

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